El aislamiento social es una de las situaciones vitales más complicadas. No en vano, hay que tener en cuenta que tiene una serie de efectos negativos sobre quien lo padece. Aquí te explicamos cuáles son los principales problemas con los que te encontrarás y que aconsejan socializar.

 

Los principales aspectos del aislamiento

 

Recuerda que, como principio general, el ser humano es un animal social. Esto implica que estamos programados para relacionarnos con nuestros semejantes. Una persona que no tenga ningún tipo de interacción con los demás está viviendo una situación anormal.

 

Los motivos que pueden llevar al aislamiento social son varios. Por ejemplo, es posible que hayas cambiado de entorno geográfico y que hayas perdido el contacto con antiguas amistades. Otra posibilidad es que te hayas separado y tus amigos fueran comunes con tu anterior pareja, de ahí que no te quieras volver a relacionar con ellos. Un contexto depresivo es, también, un caldo de cultivo para que te veas en este tipo de situaciones.

 

Es importante señalar que, cuando se habla de aislamiento, no nos referimos, ni a vivir solo, ni a decidir conscientemente no tener pareja. La idea que subyace es que una persona ha de poder relacionarse con los demás para nutrirse emocionalmente. Y el aislamiento, tal y como lo concebimos, es la falta absoluta de interacción, no el que seleccionemos con quién hablamos.

 

El aislamiento es poco recomendable a cualquier edad. No obstante, aquí vamos a hacer referencia a este fenómeno en adultos. Los principales problemas recurrentes son los siguientes:

 

1.      Imagen deformada de la realidad

 

Este no es un efecto en exclusiva de la soledad, porque hay muchas personas que la tienen por relacionarse solo con un determinado tipo de gente. Lo cierto, sin embargo, es que esta circunstancia influye, y mucho. Sin darte cuenta, estarás potenciando tu sesgo de confirmación y retroalimentando esa soledad.

 

2.      Más probabilidades de padecer enfermedades físicas

 

A algunas personas les sorprende, pero lo cierto es que el aislamiento aumenta la posibilidad de padecer determinadas patologías. Esto no debería sorprender, dado que una situación depresiva o de miedo ante el exterior tenderá a aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares; por otra parte, el aislamiento, per se, favorece el debilitamiento del sistema inmunológico. Por una cuestión de salud física, no es recomendable.

 

3.      Mayor posibilidad de padecer demencias

 

Las personas solas, al no poder interactuar, ejercitan menos la mente. El resultado práctico es que las posibilidades de padecer demencias se multiplican. La soledad hace que la mente entre en bucle y eso, por lo general, no es bueno para evitar el deterioro cognitivo. Esto no quiere decir que no se pueda padecer demencia igual, pero sí que se podría reducir la probabilidad.

 

Conclusión

 

El aislamiento social es, por desgracia, una situación recurrente hoy. Tú puedes hacer mucho por revertirla y tener una existencia plena con una buena interacción con los demás. ¿No sabes cómo conseguirlo? En Emocodificación te ayudamos a sanar las viejas heridas para que te puedas enfrentar a tu día a día con confianza.

Dejar un mensaje

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!