Los seres humanos, si estamos en plenitud de facultades mentales, estaremos toda la vida aprendiendo. Nuestra mente funciona a nivel de arquetipo y, de alguna manera, siempre vamos a buscar referentes en las otras personas que los cumplan. Como esto no es posible, ni es recomendable vivir la vida de otro sí podemos decir que los comportamientos y conocimientos de los demás nos pueden servir como guía para mejorar y como prevención ante problemas. En este artículo te lo explicamos mejor, haciendo una división entre infancia, adolescencia y edad adulta.

Cómo puedes mejorar aprendiendo de otros

El aprendizaje de otras personas existe prácticamente desde que nacemos. Evidentemente, nos encontraremos con personas mejores y peores. En un primer momento, este es impuesto y, posteriormente, voluntario. Analizamos cómo se manifiestan estas situaciones para mejorar en distintos momentos de la vida.

Infancia

El caso paradigmático de aprendizaje a partir de otra persona es la socialización y formación. Te enseñan tus padres y te enseña la escuela, básicamente. En ambos casos, tú no estás viendo cómo hace la otra persona pero sí recibes unas pautas de comportamiento que has de aplicar y unos conocimientos a adquirir. La experiencia nos dice que un niño asume más o menos bien estas pautas, pero que la cuestión se complica cuando crece.

Adolescencia

La razón es muy sencilla: nosotros queremos emular a alguien a quien respetamos. En la adolescencia se rompe el modelo de autoridad y, por este motivo, las personas toman como referentes otras personas. Eso está bien, siempre  cuando transmitan valores positivos, aunque sea a pequeña escala como el deporte. Lo importante es que esto les sirva para mejorar.

Edad adulta

Una persona adulta, en condiciones normales, llega a una cierta edad con la capacidad de tomar decisiones. Sabe lo que le gusta y lo que no le gusta y, en consecuencia, es más sencillo el proceso. Ahora bien, muchas veces seguimos enganchados a un referente por falta de confianza en nosotros mismos. Cuando se generan relaciones de dependencia, es habitual que una persona se fije en lo que hace la otra constantemente.

Siempre vamos a estar aprendiendo, tanto por experiencias propias como por lo que aprendemos de otros. Cuando somos adultos, el mayor aprendizaje que podemos sacar de otros son experiencias que han vivido para que no repitamos. No tenemos por qué ser como los demás en todo porque somos únicos e irrepetibles. Por lo tanto, y bien aplicado, aprender de los demás para mejorar puede ser muy interesante.

Conclusión

Como el hombre es un animal social, no nos ha de extrañar que nos fijemos en los demás cuando actuamos. En cualquier caso, y para no generar dinámicas negativas o de dependencia, has de partir de una autoconfianza básica. De esta forma, como adulto tan solo tomarás de los demás aquello que realmente te sirva para mejorar. En Emocodificación y Sanación Genética realizamos una labor encaminada a que mejores a nivel emocional para que ganes en bienestar. Te animamos a que contactes con nosotros para conocer mejor de qué manera te podemos ayudar.

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