Las personas necesitamos, a veces, expresar, soltar nuestras emociones. Ahora bien, ¿desahogamos o descargamos sobre los demás? Vale la pena conocer las diferencias para que nuestros vínculos sean saludables. 

Desahogamos o descargamos, formas de distinguirlo 

Muchas relaciones se rompen o enfrían porque una persona no quiere escuchar constantemente quejas ni lamentos. Y la persona que se queja o lamenta piensa que su interlocutor es egoísta por ello.

En realidad, podemos decir que hay un término medio, tanto para la amistad como para las relaciones de pareja o familiares. Es exigible que un allegado preste atención y sea empático cuando hay una situación emocional complicada, pero no como actitud sistemática y siempre dentro de unos límites. 

Aún existe una falta de delimitación y esto, en las relaciones, conlleva problemas. Por ese motivo, te conviene, y mucho, hilar fino por una cuestión de equilibrio personal, sea cual sea el rol que estés ocupando. 

Hay varias situaciones que te permitirán identificar. Estos elementos te servirán para saber cómo distinguir ambas situaciones. A la larga, solucionarás varios malos entendidos:

Frecuencia de los desahogos

Un momento difícil lo tenemos todos… incluso un momento difícil poco presentable. Ahora bien, si esto sucede con una frecuencia muy alta, podemos decir que la persona está descargando sobre la otra. Lo mismo sucede si los desahogos ocupan una parte significativa de vuestras interacciones.

Falta de límites

Todas las personas necesitamos nuestro propio espacio y esto implica, también, intimidad y límites en nuestra interacción con los demás. Si alguien te llama cada dos por tres a altas horas de la madrugada o en momentos que no son habituales, también podemos concluir que hay una descarga sobre otra persona. 

Repetimos, hay situaciones excepcionales que requieren de una actitud excepcional. Lo que sucede es que, a veces, una persona se acostumbra a esa excepcionalidad; es ahí donde el interlocutor ha de poner límites. 

Papel de víctima sola ante el mundo

Las personas adultas asumen que la mayoría de las situaciones son responsabilidad suya. El problema está cuando nos encontramos ante quien se toma la vida como un drama ante el cual el resto del mundo es responsable. No hay responsabilización y esto es problemático en todos los sentidos.

Si te toca a ti escuchar  una persona de este tipo, es posible que te acabe considerando verdugo. Por lo tanto, esto ya no será un desahogo, sino una descarga. Llegados a este punto, se impondrá cortar con esta dinámica de inmediato. 

 

Finalmente, conviene señalar que la frontera entre ambas cuestiones, en ocasiones, se difumina. Esto es importante porque, a veces, es suficiente con un comentario hacia la otra persona, sobre todo si eres el receptor de las interacciones. Si eres tú la persona que se desahoga, no está de más que tengas en cuenta estos puntos. 

Conclusión

El establecimiento de relaciones personales sanas es fundamental para ti. Ahora ya podemos distinguir cuando desahogamos o descargamos. ¿Quieres mejorar tus interacciones y ayudar a otras personas? En las formaciones de Emocodifición te daré pautas e información práctica. 

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