Las somatizaciones son un lugar común para explicar muchos procesos patológicos. Como el alma sufre, el cuerpo acusa el golpe. Ahora bien, ¿hay una relación entre el dolor físico y la capacidad de perdonar? Nosotros consideramos que sí es un catalizador. En el artículo lo explicaremos mejor e indicaremos cuáles son las alternativas que puedes aprovechar.

El dolor físico y la capacidad de perdonar

En primer lugar, has de tener en cuenta que estar sometido a estrés agarrota el cuerpo y lo pone en tensión. Es muy habitual la relación entre los infartos y hechos traumáticos. Las subidas de tensión también generan este tipo de problemas, de manera que has de teneros en cuenta.

Otro aspecto importante de la relación entre dolor físico y la capacidad de perdonar es que las personas que tienen algo dentro de estas características pueden desarrollar rabia con dolores de estómago. Por esta razón, y como principio general, convendría que resolvieras ese problema que has ido dejando. Muchas úlceras o problemas digestivos han tenido como catalizador esta situación.

La principal consecuencia de no perdonar es que una situación emocional queda estancada. No significa en absoluto que haya que dejar pasar las afrentas, pero si tu cuerpo se siente mal, el problema no está solo en lo que te han hecho. Además, y esto es fundamental, perdonar no implica volver a tener relación con la persona a la que perdonas. Es, ante todo, un acto de liberación que haces para ti.

¿Hay otros motivos?

Evidentemente, sí que los hay. Cuando hacemos un análisis de por qué hay una relación entre dolor físico y la capacidad de perdonar, siempre hay que plantearlo como una hipótesis, no como una relación unívoca porque los motivos de una enfermedad son varios. En cualquier caso, sí convendría señalar que los doctores son conscientes de que gran parte de los trastornos físicos y psicológicos están originados por razones psicosomáticas. Por lo tanto, todo lo que sea tener una vida más tranquila y con garantías redundará en tu salud.

En ningún momento, nuestra visión pretende ser simplista. Sabemos que los motivos que originan una enfermedad física son varios pero también que hay factores de riesgo. Está demostrado que las personas felices viven más años que las que no lo son y que tienen menos posibilidades de desarrollar determinadas dolencias.

Conclusión

Si concluimos que hay una relación clara entre dolor físico y la capacidad de perdonar, estaremos de acuerdo en que nosotros somos responsables de gran parte de las cosas que nos suceden. Saber por qué nos afecta tanto algo y saber liberarse del pasado es fundamental para ser felices. Sanar las heridas es importante para que, cuando aparezcan situaciones difíciles, no te duelan tanto. Esto es, precisamente, lo que podemos conseguir en Emocodificación y Sanación Genética. Tomar consciencia de lo que te sucede y liberarte es bueno para vivir una vida más plena. De esta forma, ganarás en salud psicológica y emocional, y eso repercutirá en el resto de las áreas de tu vida.

 

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