Los seres humanos tienden al caos por naturaleza, es decir, a la dispersión. Disciplinarse es un trabajo continuo que hay que hacer por varias razones. Aquí entraremos con más detalle qué es el caos e indicaremos cómo se puede evitar que sea tu norma vital.

El caos como inercia

Lo cierto es que el orden es una capacidad extraña y que parte de la acción consciente o socializada desde la infancia. Los niños son perezosos, dispersos y, aunque creativos, muchas veces no son capaces de darle continuidad a ese talento.

El problema está en que, en ocasiones, esta situación no se enmenda cuando se cumplen años. Hay que señalar que la capacidad de orden se tiene que cultivar y, ahí, tienes que poner de tu parte. De lo contrario, te sentirás disperso y difícilmente lograrás tus objetivos.

No ha de extrañar, pues, que gran parte de las corrientes filosóficas y religiosas sean duales. El orden y el caos, el bien y el mal, la luz y la oscuridad son, de alguna manera, puntos y contrapuntos de lo que puede suceder. Es momento, pues, de establecer por qué no nos interesa caer en esa dinámica.

Una persona caótica no mantiene orden interno ni externo. No es capaz de mantener compromisos en el tiempo y, por lo tanto, no es fiable. Lo que es más, probablemente acabe siendo infeliz. Sin embargo, sí existen unas pautas para mejorar esta situación.

Pautas para ser más ordenado

Como principio general, para llevar una vida más ordenada será bueno que tengas una determinada intención. Esto te ayudará a que sea más fácil conseguir lo que deseas. Es indudable que hay situaciones desagradables que tendrás que hacer de todas formas. Ahora bien, si tienes un ánimo previo, todo será más fácil.

En primer lugar, conviene que recuerdes que la constancia va a ser un puntal imprescindible. Estas habilidades no se construyen de forma repentina. Por lo tanto, convendrá que ejercites esta cualidad si quieres conseguir lo que te propongas. Piensa que todos tenemos días buenos, regulares y malos, de ahí que no te tengas que venir abajo por un problema puntual.

En segundo lugar, sería altamente recomendable que tuvieses un plan preconcebido. Es cierto que en ocasiones puede llevar un tiempo, pero es mejor tener esta cuestión aclarada de entrada. Poner mucho esfuerzo está bien,  pero siempre con una dirección clara. Esto te permitirá optimizar los esfuerzos y evitar las frustraciones.

Finalmente, conviene señalar que el orden no tiene por qué ir reñido con el disfrute ocasional. Todas las personas necesitamos expansión de vez en cuando, de manera que no deberías obviar este punto. El resultado es que serás más feliz con lo que hagas y te costará menos ser disciplinado.

Conclusión

La realidad es que el caos, al ser recurrente, es difícil de evitar si no se hace un trabajo intenso. Afortunadamente, hay muchas maneras de evitarlo y si quieres, podrás. En Emocodificación impartimos sesiones de coaching emocional que te ayudarán a alcanzar tus objetivos vitales.

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