Las fiestas han tenido, tradicionalmente, la función de aliviar tensiones individuales y sociales. No obstante, hay que indicar que, los últimos años, se ha perdido la perspectiva de esta función. Por este motivo, las festividades se han convertido en ritos u obligaciones que, en ocasiones, carecen de contenido ni sentido. En este artículo te explicamos cómo recuperar las fiestas como elemento para que ganes en bienestar.

Las fiestas como oportunidad para parar

Hay algo que mucha gente obvia y que debería tener presente. Si una fiesta te crea más trastornos que si estuvieses trabajando, algo no funciona bien. Desgraciadamente, esto es mucho más común de lo que pueda parecer, sobre todo en Navidad. Si vas a celebrar una fiesta, intenta que esta te sirva para relajarte, no para ponerte más nervioso. De lo contrario, quizás te compense más seguir la rutina del día a día.

Otro aspecto igualmente importante radica en la preparación del evento. Aunque parezca una perogrullada, es importante que le des a las fiestas la importancia que tienen. Por ese motivo, no hace falta dinero o grandes recursos para que las consideres un día especial. La preparación ha de ser, ante todo, una cuestión mental, más que material, para sentirte mejor.

Finalmente, es conveniente que invites solo a aquellas personas que quieres o que te importan. Aunque en Navidad es muy común invitar a familiares que no vemos nunca, quizás habría que limitar eso. Al final, las fiestas tienen que ser un motivo de alegría, no de estrés. Si puedes conjugar la necesidad de disfrutar de las fiestas con los compromisos, lo mejor es que los limites.

Por otro lado, has de elegir bien el día de celebración y cuándo vale la pena. Eso es muy útil para que no tengas problemas y para que el día sea redondo.

Elegir festividad

Cuando vayas a hacer fiesta, decídete por un día que para ti sea importante. No hagas caso a las convenciones sociales ni al calendario. Lo importante es que tú lo percibas como un día especial.

Por una parte, es bueno que elijas el día que mejor te interese y no tiene por qué ser una festividad social. El aniversario con tu pareja o de un evento importante para ti serán importantes. Finalmente, esta lógica también la podrás aplicar cuando hagas vacaciones unos días. Lo principal es que disfrutes este momento al máximo y que te resulte útil.

La gran ventaja de obrar de esta manera es que tomarás una energía extra para afrontar los objetivos que correspondan. A la larga, notarás la diferencia si lo sabes hacer bien.

Conclusión

Las fiestas, bien orientadas, son una manera de canalizar bien las energías. Si quieres sentirte mejor, esto te ayudará para sentirte mejor. Elegir tus festividades y evitar que no tengas problemas en la organización son aspectos fundamentales.

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