El liderazgo es un aspecto importante que tienen algunas personas. Ahora bien, ¿el líder nace o se hace? Esto ha hecho correr ríos de tinta a lo largo de los siglos, así que no está de más analizarlo. Te animamos a que leas este artículo para saber más.

El liderazgo como cualidad innata o como habilidad adquirida

No nos engañemos: hay personas que tienen más facilidad que otras para hablar en público. Por lo tanto, esta es una realidad. Sin embargo, millones de personas, a lo largo de su vida, han adquirido cualidades de liderazgo. Y lo cierto es que la realidad nos indica que no hay una frontera tan definida. Conviene, pues, indicar cuáles son las dos vías a las que se llega para dirigir.

El liderazgo innato

Seguro que recuerdas que, cuando ibas al colegio, había personas que eran capaces de liderar. O, dicho de otra manera, que eran capaces de ir un paso por delante de las demás y que dirigían. Recordarás, además, que esta capacidad de dirigir no estaba validada por ninguna votación. Simplemente, había quien sabía dirigir.

En estos casos, es evidente que quien lideraba tenía unas características derivadas de su personalidad. Por ejemplo, la extroversión, el carisma o la facilidad de palabra. Por ese motivo, las personas tenían la capacidad de seguir a quien las lideraba porque creían en ella. Y aquí podemos decir que, evidentemente, hay un liderazgo “innato”. La Teoría de los Rasgos de Allport ha hablado, y mucho, sobre esta circunstancia. Al fin y al cabo, hay quien, por personalidad, junto con conocimiento, transmite, y transmite liderazgo. 

Ahora bien, esas personas que lideran durante la infancia pueden tener problemas más adelante. En primer lugar, porque durante la adolescencia se pueden dar problemas. Por otra parte, porque la formación también influye en la capacidad de liderar.

El liderazgo aprendido

Varias personas que han aprendido a liderar lo han hecho a lo largo del tiempo. En este caso, han tenido que asimilar determinados conocimientos e información.

Hay que señalar que existen elementos que se aprenden, como por ejemplo a hablar en público. Por otra parte, también hay que señalar que la disposición, la práctica y el conocimiento contribuyen a ser creíble para las personas de un equipo. En consecuencia, no está de más tener presente este punto. No en vano, el mundo de la empresa está lleno de personas que, gracias al cultivo de estas cualidades y al tesón, han conseguido liderar.

La Teoría del Comportamiento es el principal sostén de este axioma. Ahora bien, hay que señalar que la realidad nos dice que la experiencia es un grado.

Conclusión

La realidad es que el liderazgo puede estar basado en capacidades innatas, pero, si estas no se cultivan, difícilmente llegarán a buen puerto. Y también es cierto que hay personas que, a base de práctica y tesón, pueden liderar. ¿Tienes interés en ganar en autoestima para afrontar tus proyectos? En Emocodificación te ayudo a que ejercites todas tus potencialidades. ¡Ponte en contacto conmigo!

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