Los propósitos de año nuevo nos llevan a decir: Año Nuevo y vida nueva… Bien, aunque eso quizás sea una exageración, sí es cierto que es una oportunidad para cambiar determinados hábitos perniciosos e introducir costumbres más saludables.

Para empezar, si vas a hacer un buen propósito, plantéate cumplirlo. Aunque parezca de perogrullo, no es una cuestión baladí, porque muchas personas deciden, en un arrebato de euforia, hacer algo que luego no son capaces de sostener. El problema está en que, llegados a este punto, la frustración puede exceder con mucho las expectativas iniciales y ser contraproducente. Por lo tanto, las metas tienen que ser siempre factibles y reales, aunque puedan costar. Hoy incluso existen apps para monitorizar tus progresos.

Entre los propósitos de Año Nuevo están varios hábitos como el tabaco, la dieta, el gimnasio o apuntarse a una academia. La principal condición es que sean conmensurables y graduales. Consideramos que, como son pequeños pasos para lograr una meta a largo plazo. No se trata de sacarse un Grado en la universidad, pero quizás sí puedes hacer un curso de idiomas y mejorar tu formación. Por otro lado, no se trata tampoco de tener un cuerpo de modelo, pero sí puedes perder esos quilos que te sobran.

La moderación, tanto en las metas como en la forma de alcanzarlas es fundamental. Solo así podrás ir adquiriendo nuevos hábitos que te ayudarán en tu proceso de crecimiento personal. Desgraciadamente, a muchos no les han enseñado eso y, cuando llegan a la edad adulta, se encuentran con grandes frustraciones que les impiden avanzar y ser más felices. Te conviene saber esto para lograr lo que te propongas.

Precisamente, muchas personas se han traumatizado por no lograr objetivos cuando eran jóvenes que, a simple vista, les parecían inalcanzables. Combatir contra esta percepción errónea es fundamental, y no hay mejor forma de lograrlo que cambiar el paradigma con hechos. Cuando veas que consigas lo que te propones, te sentirás más ligero y te resultará más fácil afrontar nuevos retos.

Como decía Sócrates, lo principal es que te conozcas a ti mismo, así que, si ves algún problema, conviene que sepas pedir ayuda para buscar soluciones. La falta de constancia no es una dolencia en sí misma porque la mayoría de las personas tienen que disciplinarse porque, de natural, no lo lograrían. Ahora bien, si ves que siempre que quieres iniciar un nuevo propósito en cualquier área tienes grandes dificultades para mantenerte, quizás te convenga consultar.

Nosotros partimos de la base de que el Ser Humano es perfecto por arquitectura celular pero, en algunas ocasiones, se generan desequilibrios que nos impiden ser felices. Aunque en la mayoría de los casos el origen está en la infancia, también existen numerosos casos derivados de alguna situación traumática en la edad adulta y, por lo tanto, las soluciones tienen que adaptarse a cada persona.

En Emocodificación y Sanación Genética tenemos un método para que puedas recuperar las ganas de realizar nuevos proyectos. Te ayudamos a localizar el origen de tu problema y te acompañamos en el proceso de sanación.

Por NO Comment 05/01/2018

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