Es inevitable que haya gente que nos caiga mal. Más allá de esta realidad, es útil que sepamos el porqué. Sucede en muchas ocasiones que una persona no nos cae bien aunque no lo sepamos o que el motivo por el que la rechazamos no sea justo. No en vano, a veces sentimos rabia sin saber exactamente por qué. Por ese motivo, identificar es fundamental. En este artículo vamos a hablar, precisamente, del mensaje que nos transmiten las personas que nos irritan.

El mensaje que tenemos que entender

Antes de nada, conviene que nos preguntemos por qué alguien nos irrita o, simplemente, no nos cae bien. Aunque la mayoría de las veces tendrás una razón, es posible que otras sea un impulso primario. Pararte un momento a pensar puede ser muy útil. Dependiendo del caso, te llevará más o menos tiempo, pero nunca va a estar de más este ejercicio si lo necesitas.

Por experiencia, podemos decir que en estos casos hay mucho que decir. Lo más habitual es que una persona nos irrite porque hay algo en nuestro interior que resuena. Muchas veces, odiamos algo porque no lo hemos sabido integrar. Esto no significa, en absoluto, que se tenga que ser tolerante con la mala gente. Ahora bien, sí es cierto que, en muchos casos, comprender nos permite aprender. Si tenemos esto claro, aprovecharemos para avanzar y sabremos cortar con situaciones perjudiciales.

Pocas situaciones son más inútiles que el odio proyectado que se retroalimenta. Demasiadas personas se anclan en un rencor que no es en absoluto constructivo y que les impide ser felices. Lo peor de todo es que esto se basa en la incomprensión. Por este motivo, convendrá tener presente que este tipo de elementos han de servir para nuestro crecimiento personal.

Convertir la irritación en un catalizador

Aunque los sentimientos hay que canalizarlos, lo importante de la ira es que hace las veces de indicador. Más que sentirla, hay que buscarle sentido para que no tengamos estas explosiones. Lo que le suele suceder a las personas que entienden algo de las personas que les irritan es que sueltan lastre y viven en paz consigo mismas. Cuando el mensaje se interioriza, todo es mucho más fácil.

En este sentido, la ira que al principio nos resulta exagerada es un catalizador. Salvo situaciones puntuales graves, suele ser acumulativa. Cuando alguien nos cae mal, lo normal es que vaya aumentando este sentimiento negativo. Por lo tanto, convendrá saber qué sucede para cortar esa sensación y que no sea perjudicial para nosotros. De esta manera, irás siempre un paso por delante y podrás transmutar estos sentimientos en algo útil. La persona sabia no es aquella que lee mucho, sino la que se conoce bien a sí misma.

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