La información genética es fundamental para conocer mucho de nosotros y para ver cuán parecidos somos al resto de las especies. Por este motivo, la genética ha sido objeto de estudio por todo tipo de científicos. Por otra parte, lo que quizás no sabías es que el ADN también determina rasgos de nuestro carácter. Te explicamos con detalle de qué manera la genética influye en la manera de actuar y lo que podemos hacer para variarla si así lo deseamos.

¿Aprendemos a comportarnos de una determinada manera o hay formas de actuar innatas?

En ocasiones nos preguntamos si una persona actúa de una determinada manera por una tendencia o si el carácter ha sido adquirido. La conclusión es que hay un poco de todo. Algunas personas tienen una predisposición pero, en ocasiones, la socialización ha dado un cambio en las pautas.

Sí es cierto que las personas agresivas lo son porque en el ADN hay determinados marcadores que lo indican. Ahora bien, eres capaz de canalizar esa energía para que no tengas problemas. Lo importante es que no utilices el pretexto del ADN para no responsabilizarte de tu proceso de mejora.

Lo mismo puede suceder con la timidez. No en vano, hay que recordar que la genética también incluye una predisposición a socializar más o a no hacerlo. Cuando esto sucede, la persona ha de tomar consciencia para cambiar esta circunstancia y mejorarla.

¿Puedo cambiar la realidad aunque mi ADN determine?

Rotundamente, sí. Es cierto que el ADN determina predisposición a enfermedades o rasgos de carácter, pero nosotros podemos hacer para empoderarnos. En este caso, convendrá que tengamos en cuenta que determinados hábitos ayudan, y mucho, a la calidad de vida. Tenemos la oportunidad de cambiar para mejorar en el día a día.

No hemos de olvidar que los caracteres están determinados por la genética, pero el ambiente también es importante. Los hábitos alimenticios, el ejercicio, el estrés o la salubridad exterior influyen, y mucho, en estas circunstancias. Algunos factores pueden tener influencia exterior aunque en la mayoría de los casos somos nosotros quienes tenemos que cambiar la situación.

Saber que puedes hacer mucho por mejorar es un acicate; no en vano, por mucha predisposición que haya en tu genética, tú puedes hacer por mejorarla y eso siempre es positivo.

Conclusión

Hay mucho campo de estudio en la genética y, año tras año, aparecen nuevas posibilidades. Tener en cuenta este aspecto es fundamental para tomar decisiones que nos permitan estar mejor. Ahora bien, es posible que te encuentres en una situación en la que necesitas una ayuda o el esclarecimiento de los patrones de conducta de tu vida.

Si crees que puedes hacer algo por mejorar tu vida, en Emocodificación y Sanación Genética te podemos echar una mano. Aunque la genética es determinante en muchas cosas, el contexto influye, y mucho. Por lo tanto, conviene que te responsabilices de tu proceso de mejora personal para conseguir lo que te propongas. Estamos convencidos de que puedes notar la diferencia si das un paso hacia delante.

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