En una estructura familiar funcional es normal que haya roles familiares definidos. El problema está cuando estas situaciones se prolongan más de lo debido o degeneran en determinadas situaciones. Te damos más detalles de cómo puedes evitar este tipo de situaciones para que no haya problemas.

Los roles familiares sanos

La familia es un núcleo de apoyo logístico y socialización, sobre todo para los más pequeños. Los padres y madres son piezas fundamentales para que los hijos cuenten con referentes confiables. Este punto es fundamental porque, de lo contrario, tendrán grandes carencias en la edad adulta.

Es importante indicar que, aunque hay que realizar un trabajo de corrección, el cariño es fundamental. Los niños no tienen que estar sobreprotegidos, pero tampoco vivir con la sensación de abandono. En el punto medio está la virtud, más en este caso que en otros por todo lo que implica. Por regla general, los hijos de padres asertivos tienen muchas más posibilidades de serlo cuando crezcan.

Finalmente, hemos de indicar que el papel de los abuelos puede ser muy importante dependiendo del caso. Ahora bien, convendrá calibrar cuál es su situación en cada estructura familiar. En ocasiones el abuelo puede llegar a sustituir a los padres, pero en otras familias es inexistente.

Los roles familiares tóxicos

Hay dos tipos de roles familiares tóxicos que conviene evitar: el sobreprotector y el abandono. Las personas que se ven en alguna de estas situaciones sufren disfunciones a la hora de enfrentarse a la realidad. No olvidemos que esta etapa es fundamental para el futuro del niño.

La sobreprotección es hija de las sociedades avanzadas y está relacionada con la preocupación de los padres por los hijos. Lo que sucede es que esta preocupación es tal que les impiden avanzar. En la práctica, la persona sobreprotegida tiene problemas de habilidades sociales que ha de saber capear. Por lo tanto, convendrá, y mucho, que los padres permitan que los hijos se equivoquen hasta cierto punto.

El segundo caso es el del abandono. Este supuesto tiene tintes dramáticos en muchas ocasiones y es típico de las familias desestructuradas. En este caso, el hijo no ha tenido referentes paternos y, por lo tanto, desconoce los límites. El resultado es que, o bien actúan saltándose la ley por completo, o bien están apocados. En ambos casos, son situaciones problemáticas.

Conclusión

Los roles familiares sanos son aquellos que contribuyen al desarrollo físico, psicológico y emocional de los hijos. Ser padre no es fácil, pero el reto es saber conjugar amor con la imposición de límites cuando convenga. No en vano, esta situación ha sido problemática para muchos. Esta es la manera de evitar grandes problemas en el futuro que puedan repercutir de forma negativa.

En Emocodificación damos claves para saber si has sido víctima de una situación tóxica. El Orden Sistémico Familiar es una técnica que nos permite saber cuál es tu situación y hacértela ver para que inicies los cambios que te permitan mejorar. Siempre actuamos desde el respeto hacia la persona y apostando por su empoderamiento.

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