La espiritualidad es una actitud vital que atribuimos a muchas personas. El problema está, en realidad, en que hay un cierto confusionismo con respecto a esta cuestión. Ser espiritual no se limita ni significa seguir un determinado credo místico o religioso. Este es el principal motivo por el que conviene distinguir la importancia de esta vertiente. Aquí tendrás una idea aproximada para que decidas.

Qué entendemos por ser espiritual

La espiritualidad es, ante todo, un sentimiento y una aplicación práctica. Los seres humanos tienen unos impulsos básicos de supervivencia y reproducción. Lo cierto es que estos impulsos siguen siendo los más importantes y los que mueven el mundo.

Dicho esto, desde la Antigüedad el ser humano ha tenido inquietudes. El problema está en que hoy diferenciamos entre religión y filosofía cuando, en realidad, ambas disciplinas suelen buscar respuestas a las mismas preguntas. Las personas espirituales suelen hacerse preguntas que van más allá de la existencia fisiológica.

La espiritualidad se ha podido explicar, en parte, gracias a la Pirámide de Maslow. Los seres humanos tenemos una escala de necesidades y, a medida que cubrimos grados, tenemos otras prioridades. Eso sí, aunque el vértice está en las necesidades de autorrealización, tendríamos que explicar qué significa más bien.

Ser espiritual implica una voluntad de trascendencia, se crea o no en un ser superior. Las personas espirituales son aquellas conscientes de que el ser humano va más allá de las necesidades básicas. Una persona espiritual es aquella con una autoconsciencia activa que trasciende los convencionalismos. Las personas espirituales no son inconscientes sino, al contrario, saben muy bien lo que desean.

¿Por qué la espiritualidad es positiva?

El principal motivo por el que la espiritualidad es positiva es que somos nosotros mismos. Somos conscientes de lo que existe, lo que nos rodea y a dónde queremos llegar. La persona espiritual es, en definitiva, una persona equilibrada.

Es cierto que, para tener espiritualidad, suele ser necesario el paso de un periodo de tiempo. Las personas tienen que madurar para discernir y este proceso puede tardar más o menos. En cualquier caso, no hay un tiempo predeterminado y, por ello, cuanto antes llegues a tu meta, mejor.

No nos engañemos, por ser espirituales no vamos a dejar de tener los problemas que tienen los demás. La ventaja es que te sobrepondrás a ellos y te resultará más sencillo enfrentarte a las situaciones.

Conclusión

Ser espiritual es importante porque implica un desarrollo personal. Las personas espirituales han conseguido los objetivos que se proponían. El resultado es que la autoconsciencia positiva es una necesidad porque, a la larga, serás más feliz. Hay que dejar a un lado la mitología asociada a los clichés habituales. El espiritual no tiene por qué hacer yoga todos los días, por ejemplo.

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