Uno de los problemas recurrentes de este tiempo es minusvalorar la actividad de los demás. Estamos rodeados de ofertas y de una política del todo gratis y es normal que, hasta cierto punto, formemos parte de ella. Hay que preguntarse, sin embargo, si no se cae en una desvalorización. Aquí te explicamos cómo valorar tu trabajo para respetarte.

 

Cómo valorar tu trabajo, qué debes y que no debes hacer

 

Es indispensable que recuerdes que tu trabajo siempre tiene un valor, aunque sea solo por el tiempo que le empleas. Esto no significa que no puedas ser altruista o generosa, pero teniendo presente esta consideración previa. De lo contrario, puedes tener muchos problemas.

 

1.      Recuerda que tu esfuerzo tiene que verse retribuido

 

Si tu trabajo tiene un valor, lo lógico es que tenga una retribución. La cuestión es que esta puede ser de varios tipos. Lo más común es cobrar un dinero por ello, pero también puedes recibir especies o una satisfacción personal. La idea no es cobrar por todo, pero sí tener claro que el trabajo en vano es de lo más frustrante que existe.

 

Los seres humanos somos sociales, tanto para lo bueno como para lo malo. Esto significa que no puedes actuar desgastando tus energías si no es para obtener alguna contrapartida.

 

2.      No regales tu esfuerzo a cambio de nada

 

He conocido a muchas personas que han acabado hartas porque han tenido la sensación de regalar trabajo para nada. Esto sucede en el trabajo, pero también en las relaciones sociales o en la filantropía. Como principio general, y cuando tengas esta sensación, es conveniente cortar con la situación siempre que puedas.

 

Aquí se puede afirmar que la solidaridad no aspira a una retribución, pero eso es solo una verdad a medias. Evidentemente, quien es solidario no desea recibir dinero, pero sí algún tipo de satisfacción o de sentido. Imagina que estás contribuyendo en una ONG y ves que el dinero no llega a donde corresponde. ¿No sentirías que te has esforzado en tiempo, dinero o ambos para nada?

 

Lo conveniente es aspirar siempre a un equilibrio entre lo que das y recibes. No se trata de mirar estas cuestiones al detalle, pero sí de plantearlas seriamente.

 

3.      Di “no” y pon límites si lo ves necesario

 

Y, por supuesto, es bueno que no tengas miedo a la hora de poner límites. Piensa que, si no te respetas tú, difícilmente lo harán los demás. Decir “no”, aun a riesgo de resultar antipático, es conveniente a veces. A la larga, dormirás mejor y te sentirás en paz.

 

El problema es que a muchas personas les cuesta formular negativas y pierden mucho tiempo. Este es uno de los aspectos a los que poner freno cuanto antes.

 

Conclusión

 

Valorar tu trabajo es fundamental para que seas más feliz. Recuerda que esta es la forma de sentirte en equilibrio y, sobre todo, de hacer las cosas con alegría. No tienes por qué resignarte a una vida de amargura, en especial si eres consciente de ello.

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