El abuso tecnológico puede dañar a nuestro cerebro

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Hoy en día, el uso de las nuevas tecnologías es parte ineludible de nuestras vidas, pero habría que hablar, también, del abuso tecnológico. ¿De qué manera se manifiesta esta circunstancia? En esta entrada, te contamos cómo nuestro cerebro se puede ver afectado por una exposición excesiva.

Abuso tecnológico: consecuencias de un uso excesivo de las tecnologías

Entendemos por abuso tecnológico un uso excesivo de las nuevas tecnologías, fuera de los parámetros normales. Y si este es un problema en los mayores, lo es mucho más en los niños y adolescentes. Aunque no es un secreto que, hoy en día, resulta más complejo marcar el límite temporal, sí hay algunas claves sobre cómo el cerebro se puede ver afectado por un uso excesivo o extemporáneo.

1. Alteraciones en el proceso de aprendizaje

El primer problema es que un uso abusivo de las tecnologías provoca alteraciones en el proceso de aprendizaje. ¿Y por qué? Porque resulta más difícil concentrarse y, con ello, memorizar contenidos. Estamos muy acostumbrados a mirar mucha información en muy poco tiempo y, sobre todo, de forma superficial. De esta manera, lo que hacemos es potenciar uno de los sesgos de nuestro cerebro, consistente en ver lo justo y necesario y evitar la lectura «excesiva».

Ni que decir tiene que, cuando se trata de niños y adolescentes, esta parte es más compleja. No en vano, estamos ante la etapa de aprendizaje y esto, quieras que no, hace más complicada la situación.

2. Es más difícil asimilar la información simultánea

El segundo problema es que resulta mucho más difícil asimilar información de forma simultánea y, de hecho, la atención múltiple es más superficial. El cerebro no puede hacer dos cosas a la vez al 100 %, y lo que hace es repartir esa atención al 50 %. Por lo tanto, si estás trabajando en plan multitarea, no pienses que vas a prestar la misma atención a las varias ventanas que tengas abiertas en el navegador de internet. A esto se le denomina, alternancia continuada de la atención, porque el cerebro, como tiene que atender a varias cuestiones, las va alternando para abarcarlas.

O, dicho de otra manera, si haces varias cosas a la vez, es posible que no las hagas en las mejores condiciones. Cuando una persona tiene que fijar la atención, tiene que hacerlo en un punto y, después, dedicarse a otro.

3. Podemos «engancharnos» con el uso de tecnologías

Finalmente, otro de los problemas del abuso tecnológico es la de la adicción que puede generar. ¿Y por qué? Hay un mecanismo que activa la dopamina, de manera que se consigue un pequeño placer con los likes o con interactuar. Pueden cambiar nuestras redes de conexiones neuronales, y para mal. Ahora bien, para conseguir el mismo efecto, si se superan ciertos límites, cada vez necesitarás más uso. En definitiva, esto puede generar adicción, pero, también, insensibilización.

¡Reconecta con tu ser!

Frente al abuso tecnológico, que trae infelicidad, la alternativa es recuperar nuestro centro y la capacidad de relacionarnos. ¿Cómo conseguirlo? En Emocodificación te puedo ayudar a romper tus viejos bloqueos para que seas feliz y te sientas empoderad@. ¡Llámame y concertamos una cita!